Ser liberal en Catalunya- Article publicat a la revista “El espectador incorrecto” Març 2015

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El liberalismo ha sido siempre en Catalunya una corriente política minoritaria. Ha estado presente en el día a día del país pero nunca como un movimiento de referencia con suficiente influencia política e institucional, salvo en circunstancias excepcionales.

De suyo, el conservadorismo, el socialismo, en su fórmulas diversas, y el anarquismo han sido, por espacio de casi un siglo y medio, las tendencias políticas dominantes. Catalunya se ha mostrado con frecuencia hostil y refractaria a la ideología liberal. Los muchos y variados intentos por configurar un partido liberal, de amplio espectro y largo recorrido, no han prosperado.

Jaume Bofill i Mates (1878-1933) – político y poeta- fue uno de los escasos liberales catalanes que intentó, durante la segunda década del siglo XX, plasmar sin éxito la organización partidaria de una opción liberal, catalanista y reformista. La conocida evolución de la Lliga catalana de Cambó, la d’ Acció Catalana, juntamente, con la hegemonía de Esquerra Republicana de Catalunya en los años 30 y la muerte de Jaume Bofill – después de volver al redil de la Lliga- y acaecida en 1936, impidieron que el liberalismo, de matriz catalanista, pudiera convertirse en un espacio de referencia para la sociedad catalana. Las tensiones políticas y sociales de la dictadura primoriverista y el fatal desenlace del período republicano lo hicieron imposible.

Los esfuerzos durante los últimos años 70 por parte de Ramon Trías Fargas y de un escueto conjunto de hombres y mujeres afines al pensamiento liberal condujeron a la fundación de Esquerra Catalana. De nuevo, la fuerza centrípeta de un partido- movimiento de cuadros y masas como Convergencia Democrática de Catalunya acabó minorando esas expectativas y llevo a su absorción por parte del partido de Pujol. Con la entrada de Trías Fargas en Convergencia, asumiendo su presidencia, el impulso liberal se fue diluyendo con el tiempo hasta hacerse, prácticamente, irrelevante.

La personalidad política de Jordi Pujol, nacionalista y personalista comunitario – la corriente ideológica de Emmanuel Mounier, Jacques Maritain, Antoine de Saint Exupéry- condicionó el crecimiento del pensamiento liberal en Catalunya. De hecho, la doctrina comunitarista y el mismo Jordi Pujol observaron siempre al liberalismo con desconfianza y recelo cuando no con cierta hostilidad. No obstante, tozudos los hechos, durante los años de la autonomía catalana presidida por Convergencia Democrática de Catalunya (1980-2003), el peso político e ideológico del liberalismo europeo y sus soluciones de buen gobierno contaminaron, notablemente y de manera inevitable,  la acción del Gobierno centrista en Catalunya.

Dicho de otro modo, la persistente actualidad, de las soluciones políticas liberales en los asuntos de la gobernanza, más allá de la voluntad subjetiva de los dirigentes personalistas, social-demócratras y demócrata-cristianos, garantizaba una presencia creciente de la impronta liberal  pero sin que se aceptara nunca, formalmente,  la influencia liberal propiamente dicha. Siempre se disimuló la intensidad del mismo.

Esta ha sido, en muy buena medida, la azarosa dinámica de la presencia última del liberalismo en Catalunya. Buena parte de sus recetas políticas fueron aceptadas por la sociedad catalana como exponente de un modelo económico y social que conllevaba prosperidad, crecimiento y equidad.  El discurso gubernamental oficial era capaz de aceptar esa orientación siempre que no se le obligara a admitir, públicamente la explícita matriz liberal de su acción muy presente en la política de sus vecinos continentales.

Evidentemente, en Catalunya siempre ha habido liberales de gran prestigio y autoridad. Sirva el ejemplo de Salvador Millet i Bel, empresario y articulista de referencia durante muchos años en la prensa catalana. Millet fue un brillante exponente de un pensamiento fundamentado, crítico y sin concesiones. Fue un liberal catalanista, no nacionalista, austríaco y al tiempo un temprano seguidor de F. Von Hayek.

Ha habido por supuesto, notables pensadores, académicos y hombres de empresa que se han visto atraídos por el liberalismo y han defendido con energía sus postulados. Ciudadanos adscritos a las distintas corrientes del liberalismo político, desde reformistas hasta libertarios, han dejado su huella en el país pero la expresión organizada de este movimiento no ha calado nunca. Esfuerzos muchos, resultados pocos.

Ser liberal hoy en Catalunya y en el mundo implica defender un programa de orientación clásica que tiene que ver, básicamente, con:

El individualismo metodológico. La libertad como un derecho inviolable en sus diversos aspectos: de pensamiento, de expresión, de asociación, frente a la intromisión creciente e inevitable del gobierno en la vida de los individuos.

El principio de igualdad entre las personas. Iguales ante la ley y ante el Estado.

El derecho indiscutible a la propiedad privada.

La desconfianza primero y beligerancia después frente al Estado intervencionista y expoliador.

Siendo estos los referentes fundamentales de la ideología y de la acción política liberal, los liberales no han podido eludir el debate nacional en los términos en que las fuerzas políticas catalanas lo han fijado en Catalunya.

Hoy los liberales tienen que optar por un planteamiento nacional que se acerque o se aleje de la independencia frente al Estado español y/o, que sea favorable o no al derecho de autodeterminación. He aquí la gran disyuntiva. Los liberales catalanes siempre han rechazado el nacionalismo impuesto desde el Estado y han seguido muy atentos la evolución del nacionalismo político en Catalunya y Espanya, en Escocia, Irlanda y Gran Bretaña y en el Quebec y Canadá. Ese debate ha ocupado y ocupa hoy, en grado superlativo, muchos de sus esfuerzos políticos.

Liberales que, siguiendo los pasos de Ludwig Von Mises, han reclamado, sin disimulo, la libertad de sus conciudadanos para decidir a qué estado querían pertenecer. Para muchos liberales- entre los que me encuentro- , las reflexiones de aquel economista austríaco, en su libro “Omnipotent Government ” son un instrumento de aprendizaje político y teórico sobre el papel de los derechos individuales de los ciudadanos, a los que no se puede ni se quiere renunciar sin consecuencias dramáticas para la libertad de las personas.

Es verdad, que en los partidos políticos catalanes de hoy como Convergencia Democrática de Catalunya, el Popular y Ciutadans hay liberales de matiz diverso. Incluso podríamos encontrarlos en el partido socialista. También resulta cierto que, alrededor de distintas organizaciones, como por ejemplo el Instituto Von Mises, Llibergència- tendencia política organizada en el seno de CDC- la Fundació Llibertat i Democràcia, la Fundació Ferrer i Guàrdia, hay hombres y mujeres que han hecho y hacen mucho por la difusión y aplicación de las ideas liberales con sus distintos perfiles y acentos.

No es de extrañar que Convergencia Democrática de Catalunya y Ciutadans – muy recientemente-  formen parte del grupo político liberal en el Parlamento Europeo,   l’ALDE – Alliance of liberals and Democrats for Europa y que incluso algunos sectores de CDC estén, estrechamente, relacionados con la Internacional Liberal – Federación mundial de partidos políticos liberales-  a través de la Fundació Llibertat i Democràcia.  Son estas muestras vivas de la vigencia del pensamiento y la acción de los liberales en Catalunya.  Muestras significativas, esperanzadoras, pero a mi juicio, claramente, insuficientes.

Finalmente, en la etapa compleja que vivimos se irá desvelando con más claridad la importancia que Catalunya tenga una expresión organizada del liberalismo político que aporte soluciones concretas en alguna de las organizaciones existentes o en una de nueva. Será, siempre desde el respeto al resto de partidos políticos y, teniendo en cuenta el papel armónico que debe esforzarse por jugar, ayude al país a tener un estado más pequeño y eficaz, una democracia avanzada y de calidad, una equidad creciente, un respeto a las instituciones que deben de ser transparentes y limpias y una aceptación resuelta y crítica del mundo que viene, apostando por las reformas imprescindibles e impostergables.

Hayek en su post scriptum a su libro “Fundamentos de la Libertad” escribía que él era un liberal y que por ello, no se definía como conservador. He aquí el tipo de liberalismo al que aspiro. Un liberalismo sin adjetivos, capaz de extraer del legado libertario buena parte de nuestra conducta actual y que, respetando los principios del liberalismo clásico, entienda que el futuro será liberal si la bandera de la libertad ondea acompañada de la apuesta por la consecución de las más profundas y sentidas aspiraciones de nuestros conciudadanos.


Seminari Formació Econòmica amb en Germà Bel

Seminari formacio econòmica

Des de la Sectorial d’Economia i Fiscalitat de la qual soc el President vàrem celebrar el passat dia 2 de febrer la novena sessió del Seminari de Formació econòmica amb la participació del Sr. Germà Bel, Catedràtic d’Economia de la Universitat de Barcelona sota el títol “ Efectes econòmics de la Independència”

 A continuació us passo un resum sintètic de les qüestions més rellevants de la seva intervenció.

  • Els saldos fiscals son raonables però fins a certa magnitud. Anàlisi del saldos de la balança fiscal de Catalunya en els darrers anys. 543 milions d’euros: virtuals o reals?

  • Saldo fiscal: finançament autonòmic + la despesa de l’Estat a cada regió comparat amb els ingressos no propis de les regions i que l’Estat recapta.

  • Diferència important de costos entre les Comunitats Autònomes

  • Catalunya és la quarta regió per nivell de riquesa darrera de Euskadi, Madrid i Navarra. Les famílies catalanes ocupen la novena posició en el gaudí del benestar

  • Política d’inversions de les infraestructures basada en la proporció  del PIB per habitant i en el tamany de la superfície del territori.

  • Les inversions i la política pública no estan orientades per l’ús al servei que donaran si no per altres criteris . L’Espanya radial: al servei de l’articulació d’un projecte nacional homogeni.

  • Saldo de la Seguretat social per habitant des de l’any 2009 en dèficit – ingressos inferiors a les despeses-  El Govern paga les pensions cada mes amb les cotitzacions recaptades i la resta del fons de reserva.  Durant els anys de bonança econòmica a Catalunya el saldo de la Seguretat social era positiu i millor que a Espanya. Catalunya podria pagar les seves pensions tenint en compte la seva capacitat productiva, la població activa i taxa d’ocupació molt més favorable que l’espanyola.

  • Les exportacions de béns de Catalunya: percentatge superior d’ exportacions a la resta del món més que no pas a Espanya.

  • Una de les diferències més importants entre Catalunya i Espanya son les respostes a les incerteses i a les inseguretats de la globalització i de la pèrdua de sobirania que ha significat la Unió Europea. Això crea incertesa i inseguretat.

  • La confiança és necessària pel funcionament adequat de les organitzacions. No convé sacrificar llibertat a canvi de seguretat.

  • A Catalunya cal més flexibilitat, més adaptació. Ambdues qüestions son claus pel debat de la independència

Durant el col·loqui es varen suscitar els següents temes:

  • Política monetària

  • Deute: obligacions d’un Estat tercer fora de la Unió Europea

  • Lucre cessant d’una eventual independència de Catalunya

  • Reconeixement de Catalunya i negociació del deute

  • Reacció de les multinacionals davant d’una hipotètica independència.

  • Institucions i polítiques. Diferències més notables en el seu desenvolupament.