LIBERTAD DE ELEGIR – “Ni se les ocurra dejar de pedalear” – El Confidencial 07.05.16

A partir d’ara col.laboro amb un article quinzenal en el diari digital  El Confidencial sota la columna “Libertad de elegir” 

Us convido a llegir el primer article  “Ni se les ocurra dejar de pedalear“. Desitjo que sigui del vostre interès.

Columna El Confidencial

El Govern de Catalunya insiste, una y otra vez, en que la tarea principal del actual momento político es cimentar, sólidamente, las bases que aseguren la proclamación del Estado propio. No es de extrañar. La coalición gobernante– Junts pel Si- y el partido que le da apoyo parlamentario- la CUP- llevaban en su programa electoral una hoja de ruta explícita, que conducía el denominado Procés a ese anhelado desenlace político.

El President Puigdemont y los miembros de su gobierno, afirman, con reiteración que contando con un margen de maniobra, extremadamente reducido, no hay nada más determinante que hacer, que construir ese Estado. Sostienen que, en un premeditado escenario de asfixia política y financiera como el actual, sólo la salida del laberinto español parece razonable.

Naturalmente, muchas son las tareas políticas que, dia a dia, exigen de los líderes catalanes dedicación, esfuerzo e imaginación. No obstante, se ha apoderado de la mayoría de ellos la discutible idea de que sin la independencia, la Catalunya que hoy conocemos está en peligro de desaparecer. Tal es su categórico balance.

¿Se quiere decir con lo anterior que el President Puigdemont y sus Consellers no gobiernan? No, exactamente. Afirmo que toda acción del Govern está, fatalmente, contaminada por la peregrina creencia que sin la consecución de la independencia, sólo la decadencia aguarda a Catalunya.

Este es el marco mental por muchos interiorizado y en el que hace años se debate buena parte de la clase política catalana. La Catalunya con la que despiertos sueñan, sólo es posible si el Estado propio cobra vida.

Toda la estrategia política gira entorno a una legislatura de dieciocho meses que debe desembocar en una presunta elección a Cortes constituyentes. Los planteamientos de los partidos que apoyan al Govern fluctúan entre ese desiderátum y la dramática percepción de que el plazo fijado –la presente legislatura de poco más de un año y medio- es un compromiso ineludible. Esa obligación autoimpuesta estresa la acción del Govern sin producir, a mi juicio, beneficio alguno.

El debate parlamentario de las tres leyes de la desconexión, la afirmación de la declaración del 9 de noviembre, el planteamiento respecto a la aprobación, o no, de los presupuestos de 2016 y todo un rosario de leyes que, supuestamente, debe aprobar el Parlament de Catalunya, son rehén de aquel designio político.

La consulta del 9 de noviembre de 2014, las ingentes movilizaciones populares y los resultados de las elecciones del 27S ejercen una intensa e indisimulada presión respecto a los objetivos políticos asumidos. Paradójicamente, éstos parecen para muchos, más remotos, que hace tan solo unos pocos meses.

Pero el relato no puede ni debe ser alterado. Según el discurso dominante, el plebiscito se ganó y las consecuencias políticas derivadas obligan al Govern y a los partidos a mantener la intensidad de la reivindicación separatista en un marco político de relación con el Estado español, extraordinariamente, complejo. Se trata de decantar a su favor una correlación de fuerzas, hoy, muy comprometida.

El denso silencio de las Cancillerías europeas respecto a los planes del Govern de coalición ensombrece aún más esa perspectiva. Nadie parecía contar con una respuesta tan, humillantemente, indiferente. El reciente viaje del President Puigdemont a Bruselas es una desoladora muestra de cuanto digo. Todos los esfuerzos realizados con este propósito institucional devienen estériles.

Ahora bien, no se quiere renunciar al objetivo principal. No se puede rectificar la orientación política llevada a cabo hasta ahora por el anterior y el actual gobierno.  El margen de maniobra de la acción política resulta así preocupante, a fuer de escaso. Y para ensombrecer aún más el horizonte, las expectativas de los resultados de las elecciones españolas son, para las fuerzas independentistas, cuando menos, sombrías.

La no investidura del President Mas, su aparatosa renuncia y la indiscutible victoria de la CUP fueron el punto de partida de una percepción popular del Procés que en lugar de fortalecerse, se debilita dia a dia.

Creo que esa es, en buena medida, la impresión pública en general. El pesimismo la acentúa en privado. Se temen las previsibles consecuencias de la actual deriva y se espera un difícil milagro en las próximas elecciones del 26J. Se critica, asimismo, el fatal desenlace con consecuencias electorales de estos últimos 5 meses. Sospecho que no es tiempo de milagros.  Ante este panorama, el Govern afirma que hay que seguir montados en la bicicleta. La última cosa recomendable sería no pedalear. Queda prohibido, dejar de hacerlo.

Se pretende llegar a las elecciones del otoño de 2017 con una correlación de fuerzas que posibilite un salto cualitativo para culminar el Procés. Si esto no se produjera, la situación se agravaría, abruptamente. De ahí que, conscientes todos de las profundas contradicciones que nos aquejan, y del incierto panorama que nos aguarda, seguir pedaleando parece ser la primera condición para la supervivencia. ¿La única?

 



Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s