Partido independentista. Militantes no independentistas – Economia Digital. 21.07.16

La refundación de CDC se ha resuelto con la creación de un nuevo partido, el Partit Demòcrata Català.  Por cierto, un nombre – hoy en discusión- que evidencia una escasa sensibilidad hacia los compañeros de Demòcrates de Catalunya. Quizás convenga recordar, que Demòcrates de Catalunya, forma parte de la coalición Junts pel Sí y del Govern de la Generalitat.

No obstante, lo que resulta relevante es el ideario aprobado por los congresistas refundadores. Independencia, República, Estado propio y Declaración unilateral con matices, son los elementos que conforman la nueva orientación estratégica del PDC.

No era éste, exactamente, el plan de Artur Mas. Había insistido, por activa y por pasiva, en la necesidad de crear una formación política de centro soberanista, con la voluntad de diferenciarla, resueltamente, de una, con orientación, exclusivamente, independentista. Se trataba, según Mas, de qué los no independentistas tuvieran, eventualmente, cabida en el nuevo partido.

El Congreso arruinó esta perspectiva y apostó, claramente, sin matización alguna, por una fórmula, netamente, independentista al estilo y semejanza de Esquerra Republicana de Catalunya. Sorprende, el encomiable e inútil  esfuerzo de los convergentes  por poner en marcha un partido que, más bien,  se identifica con otro ya instalado en la vida política catalana con más de 80 años de historia y que conocemos con las siglas de ERC.

Más allá de la perplejidad que esto me causa, me asombran las bienintencionadas declaraciones de Gordó y del Conseller Santi Vila reclamando un partido soberanista dónde quepan los militantes no independentistas. No dudo de su demostrada buena fe, pero el Congreso ha sentenciado, terminantemente, en un sentido contrario.

¿Pueden los no independentistas pertenecer a una formación política que hace de la independencia, la República y el Estado propio su objetivo estratégico? ¿Qué sentido tiene que los compañeros de viaje suban al tren de la independencia hasta la estación término? Mas, Gordó y Vila tenían – no pueden tenerla ya- la expectativa de hacer del soberanismo refundado el objetivo primero del PDC. Este designio político resulta hoy irrelevante por imposible. Así lo ha decidido su Congreso sin dejar lugar a ninguna duda.

Siempre afirmé que la cuestión nacional debía ser uno de los elementos que configuraran el ideario del nuevo partido. Sin embargo, la apuesta fundamental había de residir, a mi juicio, en el eje derecha-izquierda. Esa era y es, la clave determinante del proyecto.  Las batallas decisivas del futuro del país se librarán en ese escenario.

Se trataba de conquistar el espacio de centro, plantando cara al republicanismo de ERC y hacerlo bien pertrechados, política e ideológicamente. Para defender la independencia y la República, Catalunya cuenta con otros actores. Para protegerla del izquierdismo y del populismo de derechas e izquierdas, los electores catalanes tienen hoy, escasas opciones en el centro político catalanista. Creo que ahí, reside buena parte del drama político que padecerá el país.

Lo digo con respeto, consideración y con un punto de melancolía: ¿Qué se le ha perdido a los no independentistas en el PDC? Aventuro la respuesta de sus dirigentes: Nada. Estamos de acuerdo.

http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/07/partido-independentista.-militantes-no-independentistas-85221.php


LIBERTAD DE ELEGIR. “Un designio político arriesgado”. El Confidencial. 16.07.16

Convergència ha culminado su refundación. Lo ha hecho en un clima de discreta contestación a algunos de los presupuestos políticos de Artur Mas y del equipo por él dirigido. Nada sustancial. Creo poder decir, que el resultado final del Congreso es positivo respecto a los fines últimos perseguidos y dota el planteamiento político de Partit Demòcrata Català – cualquiera que sea su denominación final- de coherencia y de una discutible armonía.

Más allá del típico lenguaje ambiguo, clásicamente convergente, los militantes y simpatizantes del nuevo partido han preferido ahorrarse los eufemismos y apostar por un proyecto claramente independentista, republicano, de centroizquierda, que tiene en la consecución del Estado propio su principal objetivo.

Aunque puede que les sorprenda, estos principios han venido informando la práctica de CDC durante estos últimos años. La verdad es que desde el Pacto de Estabilidad firmado con ERC el año 2012, la deriva hacia posiciones independentistas ha ido en un sostenido crescendo. La Plataforma electoral de Junts pel Sí es su máxima expresión organizativa.

Este pasado fin de semana, las bases del PDC han decidido que sólo asumiendo, desacomplejadamente, la independencia, pueden tener cabida en el actual mapa político catalán. No hace falta decir que discrepo, absolutamente, de esta visión y que los pésimos resultados electorales y la misma desaparición de CDC la contradicen. No obstante, no es éste el punto de vista sobre el que quiero insistir en este artículo.

En los próximos meses, ERC y el PDC lucharán por el mismo espacio político. Sin duda, las direcciones y los aparatos de ambas formaciones tienen sus propios   intereses y quieren que la dinámica política catalana responda a los mismos. De modo que, republicanos y demócratas, se enzarzarán en una sorda batalla nominal por la hegemonía del centroizquierda nacionalista.

Hoy, ERC, parte con una ventaja considerable. No ha tenido la necesidad de refundar nada. Hereda, íntegramente, la coherencia del independentismo republicano de los últimos 70 años. Con la progresiva moderación de sus aristas más izquierdistas ha ido ganando peso en el espacio político catalán a costa de su adversario principal: CDC.

Los auténticos y genuinos independentistas y republicanos son los dirigentes y militantes de ERC. El PDC parece creer que hay espacio para todos y tiene el legítimo derecho de ocuparlo en detrimento de la otra fuerza nacional de izquierdas. Un designio político compartido para intentar conseguir la mayor parte del escenario político, que en esta etapa, es principal sostén del separatismo.

Estoy convencido de que este conflicto de espurios intereses partidistas menguará con el tiempo. Sostengo, que en un sofisticado panorama de fuerzas políticas como el de Catalunya, los dos partidos tenderán a una progresiva unificación. La extraordinaria ambición de los objetivos marcados – independencia y Estado propio- obligará a todos los nacionalistas del centroizquierda a sellar acuerdos, sistemáticamente.

Comparten hoy gobierno, bajo la formación electoral de Junts pel Sí. Es verdad que, en el seno del mismo laten dos orientaciones, dos propósitos y dos liderazgos, ligeramente, distintos; pero, en el futuro, esas diferencias crecerán en apariencia, al tiempo que disminuirán en esencia.

¿Qué próximos acontecimientos le esperan al Govern català y a la coalición que le da apoyo? Para empezar, la moción de confianza del 27S. La ganará el Govern y lo hará sobre la base de un pacto con la CUP que incluya independencia, leyes de desconexión, presupuesto para el 2017 y referéndum unilateral. Habrá matices públicos y gesticulaciones varias, pero ése será el corazón del acuerdo.

Con este compromiso en la mano, el President Puigdemont y el VicePresident Junqueras alentarán un nuevo envite a Espanya para cumplir con lo pactado en el Parlament y organizar un referéndum vinculante en primavera. Ni que decir tiene, que las sutilezas constitucionales no serán ni contempladas. Abordar el referéndum y, eventualmente, la convocatoria de unas nuevas elecciones exigirá a ERC y el PDC una estrecha unidad de acción. No podrán, ni rechazarla ni menospreciarla.

Las particularidades programáticas y las aspiraciones políticas de cada partido serán postergadas. Si el referéndum se llega a celebrar y el resultado es favorable a las tesis gubernamentales, las elecciones constituyentes están servidas. Es allí, donde reaparecerá la pugna entre unos y otros, y la fuerza del electorado de cada formación marcará el signo del próximo gobierno y su orientación nacional catalana.

He sostenido que, en este contexto, complejo, difícil y bronco, unas nuevas elecciones, no posibilitarán la independencia en Catalunya. Se está aún lejos. Creo saber esto desde hace tiempo. Sin embargo, asistiremos, para sorpresa de muchos, al intento explícito de los independentistas republicanos auténticos de capitanear en los próximos años en Catalunya arriesgadas políticas de Frente Popular.

Está claro que ERC y PDC, son partidos parecidos, con objetivos nacionales idénticos, con programas similares, pero con una tradición política distinta. Se necesitará tiempo para que la confluencia definitiva de ambos partidos finalice con éxito. No obstante, en el contexto postelectoral, ERC siempre será un interlocutor privilegiado ante Catalunya Sí que Es Pot y la CUP. El PDC estará en inferioridad de condiciones y contemplará, con un punto de aturdido asombro, que su reino no es de este mundo.

Me consuela pensar que el partido aún se ha de jugar. Me tranquiliza saber que la ciudadanía catalana tendrá la última palabra. Aliento la modesta expectativa de que entre Espanya y Catalunya la negociación y la voluntad de llegar a acuerdos se imponga, aunque por supuesto no será fácil. ¿Un hombre ingenuo? No. Un realista esperanzado.

Independencia de Cataluña_ Un designio político arriesgado


Congrés: Corol.lari i coda. La Vanguardia- 13.07.16

 

Ha nascut el Partit Demòcrata Català. Caldrà veure quina és la direcció política escollida per la militància del nou partit per a tenir una idea precisa del balanç definitiu de la refundació de CDC.

Per a molts,  l’orientació estratègica que el PDC ha adoptat resulta sorprenent. Independència, República, Declaració unilateral amb matisos i batalla imminent per al nou Estat. Per a mi, no ha estat cap sorpresa.

És veritat, que aquesta no era exactament la pretensió inicial d’Artur Mas, ni del darrer equip de direcció convergent. Desitjaven fórmules més ambigües que permetessin la creació d’un partit d’ampli espectre també en la qüestió nacional.  Recordin que l’aposta per un sobiranisme, diferenciat de l’independentisme, era juntament, amb la transversalitat política del catch all party l’aspiració explícita del grup dirigent que ha enterrat CDC. Sempre he pensat que no ho aconseguirien.

Els militants i simpatitzants de la nova força política han decidit una orientació diferent. Més enllà d’un polèmic nom alternatiu i d’un quadre d’incompatibilitats més extens que el prèviament dissenyat,  la qüestió cabdal ha estat l’objectiu estratègic de la separació d’Espanya i els estris idonis per a aconseguir-ho. S’ha debatut i conclòs que el sobiranisme – en l’etapa actual- és un mer eufemisme de l’independentisme. I francament, també jo crec que, per a bé o per a mal, no són aquests temps per a dissimular.

En efecte, des del Congrés de Reus de l’any 2012 la majoria dels quadres dirigents de CDC han treballat, tenaçment, per arribar a aquest desenllaç. Aquesta ha estat una feina molt notòria de portes en fora però molt intensa de portes endins. Dels 62 diputats del 2010 als 30 del 2015, l’estratègia independentista de CDC  no només ha costat més de 600.000 vots perduts. Ha acabat també amb el partit fundat fa ara més de 40 anys.  D’això se’n diu una missió exitosa.

S’ha preparat  amb cura una nova generació de quadres polítics per a defensar, sense matisos,  un independentisme que té poc a veure amb la tradició política de la Convergència de tots aquests anys.  Excuso dir que la classe política espanyola ha estat determinant per a fer madurar un rebuig creixent de la societat catalana en el seu conjunt.

En quant a l’orientació emprada, res a objectar.  Alguns vàrem fracassar a l’hora d’intentar evitar-ho. Hom creu,  però, que en aquesta dura batalla s’ha perdut una part molt substantiva de dirigents i militants forjats i provats de CDC i s’ha prescindit, resignadament, sense cap autocrítica, de molt més de la meitat del seu suport electoral. També és veritat que altres factors han influït, decisivament. Ningú nega, que els casos Pujol i Palau han afectat negativament aquesta darrera etapa de l’existència del partit.

El PDC  no s’explica tampoc sense analitzar les  lliçons viscudes a Catalunya durant el període 2012-2016. N’he parlat sovint. No insistiré. Voldria remarcar  una vegada més, que l’anomenat Procés nacional ha empès el centrisme català cap a l’esquerra i en el cas de Convergència ho ha fet irreversiblement. El Partit Demòcrata Català és l’hereu d’aquesta etapa política.

Davant aquest nou escenari, tenim l’obligació de preguntar-nos quin paper pot jugar una formació d’aquestes característiques. Durant aquests últims anys, CDC  ha anat possibilitant, sense desitjar-ho, la creixent hegemonia d’ERC. Gràcies, entre d’altres coses, a la subordinació  poc meditada de les polítiques centristes a les necessitats estratègiques dels republicans. I aquests ho han aprofitat.

Maldo per a trobar diferencies de grau significatives entre ERC i el Partit Demòcrata Català, a banda de l’aspiració a ocupar un espai central en la política catalana. Un objectiu també perseguit pel gruix del partit republicà autèntic.  No cal dir  que el PDC té tota la legitimitat i el dret d’intentar-ho.

Sospito però, que aquest no és exactament el carril central de la política catalana com repeteixen una i altra vegada, els portaveus de l’extinta Convergència.  Si ho fos, el país estaria en camí de perdre totes les referencies que defineixen la centralitat política. No discutirem aquí de benintencionades aspiracions, jutjarem els fets que acostumen a esser ben tossuts.

El Congrés té un corol·lari evident. El Partit Demòcrata Català neix ancorat en els plantejaments representatius de l’esquerra moderada independentista. A banda del full de ruta cap a l’Estat propi sense subterfugis, la confluència política i organitzativa entre ERC i el PDC anirà en augment. La disputa,  molt dura,  serà, bàsicament  pel  lideratge i per la usufructuació del poder.  Dos equips de dirigents amb passat polític diferent batallant asprament per l’hegemonia del mateix espai electoral. Un vell conflicte en un escenari relativament nou.

No és la meva intenció desqualificar, amb una certa malenconia,  la funció del nou partit.  Escric això amb un punt de tristesa perquè copso l’orfandat política a la que es veu abocada una part molt important de l’electorat català que ha protagonitzat una etapa reeixida de llibertat, prosperitat, creixement i estabilitat.

Puc estar equivocat, es clar. Penso, tanmateix, que hi ha moltes catalanes i catalans, catalanistes de centre que no es senten independentistes, que no s’ identifiquen amb les polítiques d’esquerres  i que no creuen que el republicanisme hagi d’estar, avui, en el bell mig de les preocupacions que interessen a tothom i el país necessita resoldre.  Ja es veurà.

Aquest article té una modesta coda personal. Ha arribat l’hora de dir adéu a més de vint-i-tres anys de militància catalanista en el si de CDC. Ha estat un honor i un plaer formar-hi part com a militant, com a diputat  i com a membre de la direcció del partit. Malgrat les discrepàncies d’aquests últims temps, només tinc paraules d’admiració, respecte i agraïment per l’època viscuda. Tot i els errors comesos i assumint la part que em pertoca, vull deixar constància que he treballat al costat de gent magnífica que ha fet de la seva estimació a Catalunya la principal raó d’ésser. Vull donar, sincerament, les gràcies a tots.

De ben segur,  ara és el moment,  amb el cap fred, l’esperit inquiet i la voluntat creativa de servei, de pensar en noves coses pel país. Ens cal un impuls polític qualitativament diferent- combatiu gosaria a dir- per a treballar per una Catalunya forta i amb seny.

Congres. Corolari i coda. 13.07


LIBERTAD DE ELEGIR. “De Cabeza al río”. El Confidencial. 02.07.16

El desenlace de las elecciones en Catalunya ha configurado un escenario muy parecido al de la anterior consulta del 20D. Sólo un diputado se ha desplazado del PSC al PP. Es una muestra local de una tendencia más generalizada en Espanya. En Catalunya, no obstante, se da una situación política, con un acusado perfil propio. De hecho, admitido con un punto de sorpresa, sólo ERC y el PP han mejorado, levemente, sus resultados y la adscripción de diputados, prácticamente, no ha variado.

Estas nuevas elecciones confirman una tendencia apuntada ya en las anteriores: se constata el desplazamiento hacia la izquierda y se mantienen las posiciones independentistas.

En las inmediatas valoraciones post-electorales, los dirigentes de CDC respiraban, manifiestamente, aliviados. Se había revertido la negra expectativa que las encuestas electorales auguraban de una importante pérdida de diputados. La satisfacción contenida no puede, no obstante, ocultar el resultado real de los comicios para el nacionalismo convergente catalán.

CDC ha perdido en estas últimas elecciones 85.414 votos a sumar a los 448.438 perdidos en el 2015. ERC se ha impuesto en más 470 municipios catalanes, dos cientos más que CDC. Pasa a ser la quinta fuerza política en la ciudad de Barcelona con 102.912 votos por debajo del PP y no ha ganado en ninguna de las cuatro demarcaciones territoriales. En el Senado, ha perdido cuatro senadores en beneficio de ERC y ha quedado sin representación en Girona y Lleida.

Valorado el batacazo electoral, me preguntaba porque Homs y los Presidentes Puigdemont y Mas se mostraban satisfechos. La respuesta es que los 8 diputados – los mismos que en el 2015 – permiten enmascarar la auténtica realidad: el acelerado declinar de la opción política que dirigen. Al mismo tiempo, esa lectura interesada ayuda a CDC a afrontar su congreso de refundación con menos ansiedad y dramatismo. Puede que a muchos militantes se les escape el exacto alcance de los resultados electorales, y les aseguro que serán leídos en el congreso de un modo, más bien favorable

La refundación de CDC se celebrará en los términos previstos y su balance, a corto plazo, será razonablemente, positivo. No se va a producir, a mi juicio, ningún cambio ni político ni programático de envergadura. La independencia de Catalunya seguirá siendo el objetivo principal. El nuevo partido será liderado por dirigentes que han tenido responsabilidades políticas decisivas hasta la fecha. Cambiará la piel, pero la estrategia, el programa y la táctica no experimentarán un giro significativo.

El legado de CDC de estos últimos cuatro años será recogido y proyectado bajo el espíritu de un soberanismo que, ni en la forma ni en el fondo, se diferencia del independentismo que Convergencia ha practicado en esta última etapa.  Ni que decir tiene, que, ésta es una aspiración legítima, pero entiendo que no se compadece de una lectura atenta de las graves lecciones de este último período y que explican, en buena medida, los adversos resultados electorales de estas dos últimas contiendas.

El Procés volverá, inmediatamente, a centrar la principal atención del Govern. La razón de ser del gobierno de coalición. Llegado el 27S, se salvará la moción de confianza con un acuerdo parcial, pero suficiente, entre Junts pel Sí y la CUP para que el President Puigdemont pueda continuar gobernando. El gobierno seguirá, pero la CUP condicionará su labor parlamentaria aunque esté dispuesta a hablar del presupuesto y de alguna medida política y económica para salvar la cara a la XI legislatura. La cuestión determinante es que en 18 meses ésta tiene que acabar porqué es el compromiso explícito de Junts pel Sí y la CUP. Hay pues que aguantar hasta entonces. ¿Cómo?

Es estos últimos comicios, ERC ha consolidado un poco más su liderazgo político en el espacio del centro-izquierda catalán, producto de un conjunto de decisiones, en mi opinión, erróneas de la dirección de CDC. Parte de su electorado ha recalado, en el proyecto más, abiertamente, independentista de ERC y otra parte del mismo, se ha desplazado hacia Ciutadans, PP y la abstención. Difícilmente, esta situación será reversible a corto plazo. Al contrario. Cabe esperar un crecimiento sostenido de Junqueras y los suyos que, seguirán reclamándose de la hoja de ruta pactada en Junts pel Sí y que apuesta por conseguir la separación de Catalunya. Su aparente firmeza convence a los votantes más radicalizados de CDC.

El margen de maniobra del President Puigdemont deviene escaso y la capacidad de reacción del partido refundado será más bien pequeña. Los meses que seguirán a la moción de confianza del 27S tendrán un sesgo muy parecido al que hemos vivido durante este primer período de sesiones. Cabe recordar que durante esta etapa no se ha aprobado ni una sola ley y el Govern ha perdido 55 votaciones. Nada cambiará. Solo que el tiempo para elaborar y aprobar las leyes para la desconexión de Espanya se va agotando y los trabajos para la redacción de la Constitución catalana no me consta que hayan comenzado.

¿Cuándo serán las nuevas elecciones constituyentes?  Sostengo que, más allá de la voluntad de unos y otros, se celebraran cuando a ERC le interese y le convendrá cuando CDC sea más débil. Entonces y sólo entonces, se romperá, sin estridencias, el pacto de Govern de Junts pel Sí y las elecciones serán convocadas, independientemente, de la evolución de la hoja de ruta hacia la secesión.

Me gustaría equivocarme, pero creo que asistiremos a un triunfo de las opciones de izquierda que sean capaces de aunar radicalidad social y apuesta por la independencia. Sospecho, que será la hora de ERC y de Barcelona en Comú. Se competirá por la victoria electoral en el terreno del centro izquierda y la izquierda catalanista para determinar la hegemonía en el mismo y elegir un President acorde con los resultados electorales.  Difícilmente, la nueva Convergencia podrá ganar las elecciones anticipadas.  Se reconocerá entonces que se ha hecho mucho para que la izquierda nacionalista y la podemita tengan opciones claras de gobierno.

¿Habrá llegado el momento de una variante de Frente Popular? Sospecho que sí. Se rechazará esta nomenclatura claro, pero se recurrirá a una fórmula política que dé respuesta a la clásica aspiración de un frente que inaugure una larga etapa de gobiernos de izquierda donde la CUP no será, precisamente, un convidado de piedra. Las opciones de centro catalanista resultarán inviables por mucho tiempo. Se ha trabajado con diligencia para que, finalmente, ese sea el escenario futuro en Catalunya. ¿Se sorprenden?

http://blogs.elconfidencial.com/espana/libertad-de-elegir/2016-07-02/de-cabeza-al-rio_1226419/